Sociedad de la Distorsión

 

Una permanente fiebre por el movimiento y el cambio ha modelado nuestras vidas: esclavos del tiempo, vivimos en una huida sin freno hacia un futuro incierto y que se  presenta más turbio que nunca. Ya no hay tiempo para la reflexión, la meditación interior y el silencio: el ruido se impone ante la terrible soledad interior del individualismo imperante en una sociedad que busca  autodefinirse sin consuelo ni esperanza. En este permanente “hacer y deshacer” no puede sentarse nada: en forzada mutación sin referencias estables, el mundo se presenta diluido y líquido. La caverna platónica está hoy más presente que nunca: las grandes ciudades se vislumbran como escenarios fríos y hostiles de profundo aislamiento, vastos termiteros de abrumadores rascacielos desde donde percibimos la distorsión del mundo.